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Hz del monitor y puntería: qué cambia de verdad entre 60, 144 y 240 Hz

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Los hercios (Hz) de un monitor indican cuántas veces por segundo puede mostrar una imagen nueva: 60 Hz son 60 imágenes por segundo, 144 Hz son 144. La publicidad presenta cada salto como una revolución, pero la diferencia real es una división sencilla, y cada salto aporta menos que el anterior.

En esta guía verás qué significa ese número en la práctica, una tabla con el tiempo entre fotogramas, un ejemplo con un objetivo en movimiento y los ajustes que mucha gente olvida: la frecuencia en Windows, el límite de FPS y la sincronización vertical. Al final, un método justo para medir el efecto en tu propia pantalla, sin promesas exageradas.

Hz no es lo mismo que FPS

La frecuencia de actualización es el máximo de imágenes por segundo que la pantalla es capaz de mostrar. Los FPS, en cambio, son las imágenes que tu ordenador genera en el juego. Son dos cifras distintas que se confunden a menudo: un monitor de 240 Hz alimentado con 90 FPS sigue recibiendo solo 90 imágenes nuevas por segundo.

Una forma práctica de entender los Hz es verlos como una rejilla de tiempo. El intervalo entre dos actualizaciones es 1000 ÷ Hz milisegundos. Un enemigo que sale de una esquina aparece en el primer refresco posterior a que tu PC dibuje ese fotograma, nunca a mitad de camino.

Tabla de tiempo por fotograma

Este es el intervalo entre dos refrescos para las frecuencias más habituales, calculado como 1000 dividido entre los Hz:

Frecuencia (Hz)Tiempo entre fotogramas (ms)
6016,67
7513,33
10010,00
1208,33
1446,94
1656,06
2404,17
3602,78

Son divisiones, no mediciones de un monitor concreto, y no incluyen el resto de la cadena entre tu mano y tus ojos (ratón, motor del juego, procesado de la pantalla). Solo describen el ritmo al que se renueva la imagen.

Rendimientos decrecientes con números

Cada subida de Hz ahorra menos tiempo por fotograma que la anterior. Es la parte que las fichas técnicas no destacan:

Por eso el salto que casi todo el mundo nota como movimiento más fluido es el primero, de 60 a unos 120 o 144 Hz. De 144 a 240 Hz el cambio existe, pero es bastante menor y solo compensa si el resto del equipo puede aprovecharlo.

Ejemplo práctico: un objetivo que cruza la pantalla

Imagina, como ejemplo propio, un objetivo que se desplaza a 1000 píxeles por segundo. Entre un fotograma y el siguiente avanza 1000 ÷ Hz píxeles:

Frecuencia (Hz)Salto entre fotogramasFotogramas para cruzar un objetivo de 60 px
6016,7 px3,6
1446,9 px8,6
2404,2 px14,4

La tercera columna supone un objetivo de 60 px de ancho a esa misma velocidad: tarda 60 ms en recorrer su propio ancho, o sea 60 ÷ tiempo por fotograma fotogramas (60 ÷ 16,67 = 3,6; 60 ÷ 6,94 = 8,6; 60 ÷ 4,17 = 14,4). A 60 Hz el objetivo da saltos de más de un cuarto de su anchura y tu mira tiene muy pocas posiciones que seguir; a 240 Hz el movimiento se muestrea con mucho más detalle. Es una ilustración de la aritmética con cifras inventadas, no una promesa de cuánto mejorará tu precisión.

Tus FPS tienen que llegar a los Hz

Un monitor rápido solo se aprovecha si el juego genera fotogramas a esa velocidad o más. Si un shooter va a 100 FPS en una pantalla de 240 Hz, ves 100 imágenes distintas por segundo y los refrescos sobrantes repiten fotogramas. Antes de comprar nada, mira qué FPS mantiene tu PC en tu juego, en los momentos de más carga y no solo en un campo de tiro vacío.

Dos opciones modifican cómo se nota esa diferencia, explicadas aquí en términos generales:

Si tus FPS ya están por debajo de los Hz, bajar el nivel gráfico suele mejorar la fluidez más que cambiar de monitor.

Seguimiento frente a flicks

Más Hz no ayudan por igual a todas las habilidades. El seguimiento (mantener la mira sobre un objetivo en movimiento) es lo que más gana, porque lees posiciones nuevas de forma continua y corriges. Más fotogramas dibujan mejor la trayectoria. El flick, un movimiento rápido hacia un objetivo quieto o recién aparecido, depende más de tu sensibilidad, tu memoria muscular y tu velocidad de decisión, así que la pantalla pesa menos.

Así están pensados los modos de la prueba de reacción y puntería: Tracking mide el porcentaje de tiempo que tu cursor permanece sobre un objetivo móvil, y Flick genera un objetivo cada vez para entrenar el primer movimiento. Si dudas de que tu sensibilidad sea la correcta, compruébalo antes con el test de sensibilidad: una sensibilidad demasiado rápida o lenta cuesta más que unos milisegundos de pantalla.

Comprueba que el monitor va a su frecuencia

Es muy común tener un monitor de 144 Hz funcionando a 60 Hz porque nadie cambió el ajuste. Pasos generales:

  1. Usa un cable y un puerto compatibles con esa frecuencia. Si la opción no aparece, prueba con otro cable o puerto.
  2. En Windows, abre la configuración de pantalla, entra en las opciones avanzadas y elige la frecuencia más alta que muestre tu monitor.
  3. En el juego, revisa el modo de pantalla y la frecuencia. Algunos títulos arrancan en ventana o a menos Hz hasta que los eliges.
  4. Mira que el límite de FPS del juego no sea inferior a tus Hz y, si tu equipo no mantiene una cifra estable, fija un límite cercano.
  5. Confirma el cambio moviendo una ventana o el cursor con rapidez: tras pasar de 60 Hz a un valor mayor, el movimiento debería verse claramente más suave.

Los nombres de los menús cambian según la versión de Windows, los controladores y cada juego, así que tómalo como una lista de comprobación y no como rutas exactas.

Cómo medir el efecto y qué puede enseñar una web

Una página web no puede medir cómo se comporta de verdad tu monitor. La herramienta de reacción funciona en el navegador, por lo que sus resultados incluyen retraso de pantalla, ratón y navegador, y no te dirá el tiempo de respuesta real de tu panel. Lo que sí permite es una comparación coherente de antes y después en el mismo ordenador:

  1. Elige un modo y deja idénticos todos los ajustes (tamaño de objetivo, mira, rondas).
  2. Haz varios días de sesiones con tu frecuencia anterior y apunta la puntuación de Gridshot o Tracking y la media de Start lights.
  3. Cambia la frecuencia y repite las mismas sesiones a la misma hora.
  4. Compara medias de muchas rondas, nunca un único resultado afortunado: una diferencia pequeña dentro de la variación normal no demuestra nada.

Mantén igual el resto de tu rutina de puntería durante la prueba, o no sabrás qué causó el cambio. Para interpretar los números de reacción, lee la guía de tiempo de reacción. Quien más gana suele ser quien ya mantiene FPS altos y estables y hace mucho seguimiento; quien empieza suele mejorar más con la base: sensibilidad razonable y un agarre cómodo. Un orden de prioridades razonable: FPS estables, frecuencia bien configurada, sensibilidad controlada y, al final, un monitor más rápido.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena pasar de 60 a 144 Hz para apuntar?

Normalmente es el salto más visible: el intervalo entre fotogramas baja de 16,67 ms a 6,94 ms, 9,72 ms menos por imagen. Solo se aprovecha si tu juego llega a unos 144 FPS, así que mide tus FPS antes de comprar.

¿Notaré mejoría de 144 Hz a 240 Hz?

La aritmética es modesta: 6,94 ms pasan a 4,17 ms, un ahorro de 2,78 ms por fotograma. Quien hace mucho seguimiento puede notar más fluidez, pero tu sensibilidad y tu práctica pesan más que esa diferencia.

Mi monitor es de 144 Hz pero parece de 60 Hz. ¿Qué reviso?

Abre las opciones avanzadas de pantalla de Windows y confirma que 144 Hz está seleccionado para ese monitor; después revisa el vídeo del juego. Un cable o puerto que no admite esa frecuencia es otra causa habitual, así que prueba con otro.

¿Debo limitar los FPS?

Si en una pantalla de 144 Hz tus FPS oscilan, por ejemplo, entre 120 y 240, un límite cercano a 144 puede dar un ritmo más estable. Pruébalo en tu juego y quédate con lo que se sienta más constante.

¿Puede la prueba de reacción demostrar que mi monitor nuevo es mejor?

Por sí sola no, porque en el navegador se suman retrasos de pantalla, ratón y navegador. Haz al menos 10 rondas del mismo modo con cada frecuencia y compara medias; una diferencia pequeña dentro de tu variación normal no es prueba.

Los Hz importan, pero con rendimientos decrecientes: 9,72 ms menos por fotograma de 60 a 144 Hz y solo 2,78 ms de 144 a 240 Hz. Asegúrate de que tus FPS alcanzan los Hz, revisa el ajuste en Windows y en el juego, y compara tus resultados con honestidad en la herramienta de reacción y puntería antes de gastar en una pantalla más rápida.